Según los expertos, la mayor parte de los incendios ocasionados en edificios de Comunidades de Propietarios se deben al deficiente estado de la red eléctrica. En muchos casos las viviendas y edificios antiguos no cumplen con el (R.B.T) Reglamento de Baja Tensión, lo que provoca sobrecargas, generando cortocircuitos.

Otra causa de incendios se debe a problemas causados por los llamados braseros u otros tipos de estufas que utilizan mecanismos actualmente poco seguros.

COMO EVITARLOS?

El primer paso será estar al tanto de la Normativa y Reglamento contra incendios que debe tener una Comunidad de Propietarios. De entrada el (C.T.E.) Código Técnico de Edificación, establece los parámetros que cualquier inmueble debe tener para prevenir los incendios, así mismo, se debe cumplir con lo recogido en el (R.P.C.I) Reglamento de Protección Contra Incendios.

Partiendo de la base de que el mejor incendio es aquel que nunca llega a producirse, debemos estar preparados por si llegan las llamas a nuestro inmueble, de manera que, en función de los metros cuadrados del edificio y otros condicionantes, se deben instalar: extintores, luces de emergencia, señalización luminiscente de salidas de emergencia, hidrantes, puertas ignifugas, detectores de humo, etc., todo ello enfocado a que en caso de producirse un incendio en la Comunidad, los humos, gases y llamas no se propaguen y si lo hacen, se puedan sofocar antes de que causen daños importantes.

Sin embargo ante la complejidad de la Normativa, y a la dificultad que entraña adaptar edificios con cierta antigüedad, lo más aconsejable es dejar el control y supervisión en manos de Empresas homologadas.

Para ello es importante que la Comunidad deposite la confianza en el Administrador de Fincas Colegiado, para que mantenga una relación directa con la Empresa, con el fin de que todos estos elementos estén correctamente instalados y revisados en tiempo y forma.

Por otro lado el (C.A.F.M.) Colegio de Administradores de Fincas de Madrid, está solicitando se incluya en el (C.T.E.) la obligación de instalar detectores de humo y fuego incluso en el interior de las viviendas, pues estadísticamente está demostrado que con estos dispositivos, cuyo valor ronda los escasos 30.-€, podrían evitar muchas muertes.